Hablar del atletismo me enorgullece y a la misma vez me entristece, ha sido una de sus disciplinas (salto largo) que le ha brindado a Panamá un campeón olímpico. No cualquiera tiene la capacidad si quiera de asistir a una olimpiada, los atletas que clasifican son prácticamente máquinas que alcanzan rendimientos físicos y mentales impresionantes. Me parece muy lejano el día que logremos otro campeón olímpico, más si hablamos de otros deportes donde realmente no somos potencia.

Es una realidad irrefutable que el atletismo panameño se encuentra huérfano de apoyo, con los dedos de una mano puedo contar las pistas de atletismo (que obviamente carecen de mantenimiento en su mayoría), mucho menos otras infraestructuras necesarias, y ni hablemos de entrenadores, fisioterapeutas, psicólogos deportivos, etc.

La pandemia se ha convertido en una estocada mortal para nuestros atletas, sin acceso a los pocos centros de entrenamiento, y una sequía de fogueos o competencias. Es un sálvese quien pueda. Pero si nos tomamos 30 minutos y buscamos en facebook el accionar de federaciones de atletismo de Costa Rica, Colombia, Guatemala, El Salvador; nos llevamos un mal trago, y no es que no nos alegremos de la capacidad de gestión de nuestros países vecinos, sino que nos damos cuenta del letargo en el que vivimos en Panamá, un país con la capacidad real por parte del Gobierno de destinar un presupuesto mayúsculo para el atletismo y todos los demás deportes y federaciones. Que nos permitiría fácilmente liderar todos los medalleros de competencias internacionales de la región. Como decimos popularmente, deberíamos ser el cuco de todos, pero somos la cenicienta.

“El problema de ustedes los panameños es la corrupción”, sencillas pero lapidarias palabras que me dijo un atleta colombiano, difíciles de asimilar por la vergüenza que provocan, pero 100% reales. Una situación que seguramente es bien conocida a nivel internacional, pero que al parecer nos hemos acostumbrado. Somos el país del Canal de Panamá y el hub de las Américas, de corredores que entrenan en caminos de tierra, pistas en abandono total, con pesas oxidadas, con las mismas zapatillas de competencia siempre, haciendo magia con los pasajes de bus y el dólar para picar algo después de una sesión de entrenamiento. Son realidades aplastantes para las aspiraciones de cualquier juvenil que aunque tenga el talento y sueñe con subir a un avión, competir internacionalmente y dejar en alto la bandera panameña, se encuentra con la barrera de la “falta de presupuesto”, una frase bien conocida que por décadas ha sido la mejor excusa para ocultar la falta de capacidad de cientos de funcionarios cuyo deber es promover el deporte y la salud.

Le agradecería a cualquier lector de este post que me recordara la última vez que se realizó un campeonato regional ó nacional de campo traviesa, un campeonato nacional de pista y campo con clasificaciones provinciales previas; un fogueo internacional con atletas de Colombia, Costa Rica, Honduras, Guatemala, El Salvador. O cuando fue la última vez que la delegación de atletas para las olimpiadas fue más numerosa que la cantidad de directivos…

Mientras seguimos en el sueño eterno, sin hoja de ruta, cada vez con menos actividades que en el pasado, aunque tengamos ahora mayores presupuestos. Cambiaron la prioridades y los encargados de servir al país, mas bien se sirven de instituciones convertidas en cajas menudas, y siguen los atletas logrando medallas con las uñas, motivados por el patriotismo de quien gana el derecho a pulso de bordar la bandera de su país en el pecho, y que merece mil veces el salario de los “altos ejecutivos” que nos han hundido en este decepcionante estado de coma deportivo.

¿Qué necesitamos?

  1. Voluntad
  2. Presupuesto (que si tenemos)
  3. Pistas, gimnasios y demás infraestructura (en todas las provincias)
  4. Entrenadores certificados (en todas las provincias)
  5. Promotores Deportivos (capaces)
  6. Fogueos Regionales
  7. Fogueos Internacionales
  8. Campeonatos provinciales y nacionales
  9. Dietas para los atletas (como la tienen los alcaldes, diputados, etc)
  10. Convenios con empresas privadas.

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